Desolación

Imágenes. El caso Maldonado muestra descarnadamente el absoluto fracaso de las instituciones. La sociedad argentina ha naturalizado la irracionalidad.

 

Tres imágenes pintan la desolación del caso y el fracaso ominoso de las instituciones. La familia de Santiago Maldonado pasó ocho horas custodiando el cuerpo, sentados en el piso a la vera del río Chubut, por temor a que alguien perpetrase un daño contra él. Los perros que localizaron el cadáver son adiestrados y manejados por héroes de enorme capacidad técnica pero bomberos voluntarios, sin ninguna retribución del Estado. La autopsia del cuerpo hallado se pudo realizar porque los empleados estatales de la morgue levantaron, sólo para este caso, el paro de actividades. Si no, como al resto de los mortales, se habría esperado semanas.

Las tres imágenes son patéticas por sí y porque guardan una lógica ilógica que se ha instalado en nuestro país. Hemos naturalizado la irracionalidad. Es perfectamente posible que alguien dañe el cuerpo para evitar saber la verdad. Alberto Nisman, Carlos Menem hijo, Natalia Fraticelli, por apenas enumerar tres casos conocidos y que vienen rápido a la memoria. Irracional. El Estado con déficit multimillonario en bolsos arrojados por las paredes de los conventos, que sostiene un tercio de su población en la pobreza, evita invertir en especialistas profesionales y descansa la búsqueda de un desaparecido en un bombero voluntario. Irracional. Un paro puede aletargar saber la verdad de un crimen y no pasa nada. Irracional.

 

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