Miguel Ángel Toma: “La víctima es Nisman, no es el Gobierno”

03-02-2015- El Ex Secretario de Seguridad Interior de la Nación durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Miguel Ángel Toma, visitó los estudios de InfobaeTV y en diálogo con Luis Novaresio aseguró que la muerte del fiscal Alberto Nisman se debió a un suicidio: “Hay una responsabilidad del Estado por acción u omisión; el principal investigador de la causa AMIA muere y los mejores investigadores que apoyaban la tarea del fiscal, son corridos. Es muy llamativo, acá el que gana es Irán”
Por otro lado opinó sobre el proyecto de ley para crear la Agencia Federal de Inteligencia: “Cambia el título, nada más”.

Tomás

Tomás Bulat es un tipo fuera de serie. Advierto que para hablar de él no pienso hacerle caso al capricho idiomático de usar el tiempo pasado. Una injusticia como su muerte no va a ser más fuerte que mi deseo de pensarlo en presente. Es un fuera de serie, decía. Ayer mientras iba viajando a San Genaro para dar una charla me llamaba para contarme de sus ganas de empezar el lunes en la radio con Nelson Castro (“Prepárense Longo y vos que ahora arranca la competencia en serio”, me dijo), de la organización de un seminario de economía en no sé dónde y del “Bulat tour” que no paraba de crecer, su recorrida por el país explicando la economía. Habremos hablado cinco o seis veces porque el celular se cortaba y la charla parecía de dos adolescentes contándose de algún romance de verano. “Mala metáfora teniendo en cuenta nuestra edad”, me dijo cuando se lo conté. Los dos somos modelo 64 “aunque vos lucís mucho más viejo con esa barba”, me dijo.

El tipo no para. Arma programas, debates, charlas, se entrevista con empresarios y dirigentes, piensa en la política (“me gustó que no hayas competido electoralmente porque sos mejor criticando la política desde afuera que corriendo el riesgo de que ella te gane desde adentro”, le pude decir ayer a la tarde en una de las charlas interrumpidas por la ausencia de señal) y, sobre todo, se ocupa de su familia de la que te habla todo el tiempo. Si por algo siente orgullo es por su esposa y por sus hijos a quienes no se cansa de elogiar. Los afectos.

Me parece que la primera vez que lo vi fue hace unos 10 años en un programa de televisión en donde yo trabajaba cuando llevó tickets de supermercado de una compra de ese día, idéntica a la realizada un año atrás. “Cuál es el índice de precios al consumidor?”, me preguntó mirando a cámara. “EL que dice el INDEC o el de estos tickets?”, cerró. A partir de esos ejemplos sencillos, directos, apelando a una enorme capacidad didáctica, desarrolló una carrera periodística meteórica. “A Tomás se le entiende”, es la expresión que más lo acompaña. Envidiable don el de ser escuchado con comprensión.

Es que Bulat es de los que desafían los dominios monopolizados por los que creen que hablar en jerga profesional, en difícil, garantiza el manejo de esos espacios. Es un tipo simple en su solidéz. Concreto en su profundidad. Y siempre, un plus poco frecuente entre sus colegas, con enorme sentido del humor. Un fuera de serie. Distinto.

Extraño charlar todos los días con él como cuando laburábamos en el mismo medio. Esencialmente por compartir espacio con el que se podía coincidir o disentir, con tono inglés o a los gritos, pero desde la buena leche. Eso es Tomás: un tipo de buena leche. Podés creer, Tomy, que todavía está en youtube lo que dijimos cuando nos despedimos de aquel noticiero cuando nos rajaron a los dos? Después de ese programa me acuerdo que me dijiste: “lo que cuenta son los afectos. El resto, es cartón pintado”.

Maldito cartón pintado que va a seguir presente, se va a perpetuar, mientras un gran amigo querido, no me recuerde más que no hace falta una tragedia para celebrar todos los días el milagro de los afectos.

¿Quién dijo que hubo suicidio?

Infobae-21-01-2015- Luis Novaresio- Nos equivocamos los que creímos que el política y jurídicamente disparatado Memorandum de entendimiento con Irán no iba a tener ningún efecto: nunca imaginamos que deberíamos considerar entre ellos la muerte de Alberto Nisman. Porque a no dudarlo: la tragedia final en la vida del fiscal es un eslabón más de una cadena penosa de impunidad que rodea a la causa AMIA desencadenada por ese pacto. Sea cual sea la causa: suicidio, instigación a cometerlo u homicidio.

La investigación judicial dolosamente ensuciada por 20 años, el entorpecimiento abierto de la teocracia iraní para darle escondite a los imputados, la firma de un tratado que pactó con esa misma nación que se rió de la Justicia argentina creando un órgano violatorio de los jueces naturales para “cuidar” a los iraníes que jamás declararon (amén de ser el gobierno que, con ejercer una sutil memoria y verdad, se descubre que lapida mujeres supuestamente infieles, tortura homosexuales o destierra a opositores entre sus “derechos humanos”), son estrategias de impunidad que, cuando se desafía ilegalmente a las instituciones, suelen terminar con hechos de muerte. Nisman es el ejemplo. Nisman es la consecuencia de pactar de esa forma.

Nuestro país está mucho más pobre desde lo institucional. Mucho. No sólo por la muerte de un fiscal que pronto se intentará amortiguar sumándola a la perversidad de las estadísticas, sino por la reacción ante ella.

Es inadmisible que la titular del Poder Ejecutivo haya dictaminado por carta que el caso es un suicidio. La división de los poderes todavía existe en la república y no hace falta haber cursado Derecho para saberlo. En Instrucción Cívica, los de nuestra generación, lo aprendimos. ¿Quién dijo que Nisman se suicidó? Anoche, cuando se conoció la epístola de la Presidente (hoy día, una metáfora anacrónica más propia del modo de expresión de los que sumaban el poder público hace 6 o 7 siglos) apenas había una expresión periodística arrancada en la vereda a la fiscal de la causa que aseguraba que no parecía haber habido otra persona en el departamento del fiscal. ¿Desde cuándo una declaración semejante cierra una causa? ¿Quién dijo que un parecer del Ministerio Público es sentencia? En una república, se insiste, la causa de la muerte se determina luego de un amplio plexo de pruebas (y más en este caso de gravedad institucional) por sentencia de un juez.

Esto debería saberlo quien no sólo sentenció (sic) suicidio en abierta intromisión de poderes sino que especuló con instigaciones mafiosas (¿nunca antes las supo y tampoco las denunció?). ¿Y ahora que no apareció pólvora en las manos de Nisman? ¿Piensa el Ejecutivo, algún diputado oficialista u opositor o algún “opinador” cambiar diametralmente la sentencia y sus argumentos? ¿Nadie cree que hay que esperar el resto de las pruebas científicas, el cotejo de cámaras de seguridad, el padrón de inquilinos recientes y permanentes del mismo edificio de Puerto Madero, la decodificación del sistema de apertura de puertas de la vivienda y tantas otras pruebas más que permitan a un juez (no a un mezquino político que piensa más en octubre de 2015 que en este trágico enero) saber qué ocurrió?

Lo mismo de una de las cúspides del otro poder del Estado y la jefe del bloque de diputados del oficialismo que repitieron 9 veces en 10 minutos (no hay metáfora) “la trágica decisión”, “el sector mafioso” y “el corte de las vacaciones de Alberto Nisman”. Julián Dominguez y Juliana Di Tullio no merecían, dada su trayectoria y capacidad intelectual, haberse sometido a ese recitado pueril, casi ofensivo, a la hora de resaltar el calendario turístico. Anoche, hoy mismo, sólo deberían haber expresado dolor por la muerte, análisis de conciencia por haber defendido como un “River- Boca” el memorándum y deseo republicano de que la Justicia dictamine antes de querer imponer hipótesis personales sin fundamento.

Es cierto que parte de la oposición (y, cómo no, de nosotros los periodistas) tampoco entendimos la tragedia y algunos especularon jugando a poner grietas entre el oficialismo que cree en el suicidio y la oposición en el homicidio. Si hasta da escalofríos y vergüenza escribir semejante disparate. Pero muchos actuaron de esa forma. ¿Cómo sabe, por ejemplo, Elisa Carrió, que a Nisman lo mataron como “señal mafiosa”?

Murió el fiscal que sostuvo una hipótesis de gravedad institucional a la hora de desentrañar el mayor atentado de la historia argentina. No es hora de repartir opiniones o pareceres (“a mí me parece que no puede ser”, “No opino que luciera como un suicida” y tanto más). Por eso, fue muy digno lo dicho por la ex esposa del fiscal respecto de no hacer conjeturas. Eso podría reservarse para el ciudadano corriente sin responsabilidad institucional o pública. Se trata, esencialmente, de saber qué pasó en ese piso 13 (porque hoy, por las dudas, no se sabe si hubo suicidio, instigación u homicidio) con seriedad y rigurosidad de Estado, sin intromisiones de los otros poderes, sin invocaciones permanentes y aburridoras a casos de la historia personal de los que hoy ocupan ese poder y sin jugar al “chiquitaje” del aprovechamiento político.

Hay un fiscal muerto luego de un acto del Estado que cerró un acuerdo con Irán que no surtió otro efecto (sic) que esa muerte. Hay un juez que en 10 días deberá analizar las 350 fojas firmadas por Alberto Nisman a quien hay que defender institucionalmente. Hay un país que transita con peligro la delgada línea que separa el Estado de Derecho de las autocracias en donde una muerte del que piensa distinto puede quedar impune.

Abal Medina: “A mí me representa un proyecto, discutir nombres es propio de la crisis de los partidos políticos”

Abal Medina, senador nacional por el Frente para la Victoria, dialogó con Luis Novaresio en los estudios de InfobaeTV al ser consultado por la candidatura de Daniel Scioli, respondió: “A mi me representa el proyecto que viene generandose desde el 2003, no hay que discutir nombres, hay que fortalecer los partidos políticos; debemos entender que lo importante es el proyecto y seguir avanzando” y afirmó: “Creo que el Frente para la Victoria puede ganar en primera vuelta”.

Por otro aldo se refirió a la ley que reglamenta la elección directa de los diputados para el Parlasur:”Creer que la elección al Parlasur servirá para garantizarle fueros a la Presidente es un disparate”.

Hilda Molina: “Fidel Castro es un psicópata”

Hilda Molina, médica cubana exiliada, dialogó con Luis Novaresio en InfobaeTV tras el acuerdo entre EEUU y Cuba: “Me alegra que cesen los conflictos, yo he recibido una educación de diálogo; el pueblo cubano no es un pueblo de pelearse. Las peleas comenzaron con los señores Castro” e indicó:  “Esto no genera mas libertad en Cuba, sino que afianza al régimen cubano, las dictaduras no tienen arreglo, los señores Castro no van a cambiar su estrategia. Ellos quieren perpetuarse, esto es una estrategia”.

 

Luego, al referirse a Fidel Castro, Hilda Molina, expresó: “Fidel es un psicópata, incapaz de cualquier tipo de sentimiento hacia un semejante, para el psicópata el ser humano es un instrumento para usar en la satisfacción de sus intereses y desechable cuando ya no le hace falta”.

 

 

Adolfo Pérez Esquivel: “Hoy hay violación de los derechos humanos”

 

Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, visitó los estudios de InfobaeTV, allí fue entrevistado por Luis Novaresio y analizó  la política de derechos humanos: “Hay mucha facilidad de la palabra sin contenido, en este caso las palabras son vacías de contenidos. Los derechos humanos no son ningún curro, si se violan los derechos humanos la democracia deja de ser democracia”.

Con respecto a los dichos de Sergio Massa, quién indicó que se debe cerrar la etapa de los derechos humanos, Pérez Esquivel opinó: “Es el vaciamiento intelectual del pensamiento, es lamentable;  ¿qué hay que cerrar?, los juicios de lesa humanidad no se cierran, continúan por tiempo indeterminado”. Luego, expresó: “Se ha manipulado la cuestión de los derechos humanos, eso es cierto. Hoy hay violación de los derechos humanos. Si no se respetan los derechos humanos se genera inseguridad”.

 

LA FAMILIA ROLON

En nuestro país hay familias enteras dedicadas al arte. Hay las que hacen tango, las que pintan o esculpen, hay abuelos, padres hijos y nietos dedicados a la literatura, al cine y qué se yo a cuánta cosa más. Sin embargo, la familia Rolón es única en su especie. Distinta. Del arte, sí. Del mundo intelectual, también. Pero distinta. Es que es, antes que nada,  gente de bien, luminosa que, además, hace arte y acompaña el pensar humano.

Primero entra Sonia. Sola. Sola y valiente en su paso por  el escenario observado por miles que contenían el aliento en el teatro Coliseo de Buenos Aires el viernes pasado. No hay modo que no sea difícil cantar las palabras de Chico Novarro. Acompañada y sola, tantas madrugadas de espiar la luna y alisar el traje del baile final, desde mucho tiempo repitiendo un sueño de juegos prohibidos de escondido amor.  Es imposible. Salvo que seas Sonia Rolòn. Salvo que tengas una voz entera, cálida, amiga, sensible y que la uses para cantar compartiendo. No para exhibirla. Para compartirla.

Después es el tiempo del inconfundible Fernando Rabih. Y otra vez con ella, pura poesía. Claro: son las manos prodigiosas de Federico Mizrahi en el piano las que explican el fenómeno de crear juntos. Ese piano debe agradecer tamaño artista. Los tres ser hermanan con el espíritu de la familia Rolón.

La sangre imprime el lazo de la carne. El amor, no hay dudas, la familiaridad del deseo. Hay parentesco por consanguinidad. Pero lo hay, tan fuerte como el otro, por deseo y destino decidido por la voluntad de cada uno de nosotros. Será por eso que Carlos Nieto interpreta tan bien las ganas de que Rolón aparezca. Como un hermano de tanta ruta recorrida.  Mezcla de fóbico, sintomático, padeciente como cada uno de nosotros y de standapero amigo capaz de arrancar una risa de un dolor, el tipo abre el aire para que el licenciado venga a escena.

Gabriel es del público. Un aplauso como el que recibe lo aliena, lo ajeniza, y por un rato es de los que batimos las palmas. Vaya a saberse cómo se repone de semejante emoción pero su voz invita a escuchar y a preguntar. Como si nada. Como si en los tiempos que corren fuera tan normal escuchar y saber hacerse escuchar. Con eso, el milagro ya habría operado. Pero hay más.

El amor incondicional, el maldito amor incondicional, los celos, el deseo peleándole al deber, la repetición de un hacer que quizá esta noche haga nacer el primer paso para indagar sobre ella, el fin y el principio. No hay concesiones. Gabriel no concede. Cuenta y desmaleza.  La vida no tiene demasiado sentido, se escucha. En silencio, fuerte y se escucha. Uno no se enamora más que de lo inevitable, también  dice. Menos mal que Hugh Grant (él, somos todos) nos venga por un rato con el “sí, quiero” de Julia Roberts.  Rolón es a veces Dante y a veces Virgilio conduciéndonos a todos nosotros, a nosotros en miles, por los círculos del infierno protegidos por la esperanza de Calvino que abre la puerta de no ser un simple demonio.  “Lasciate ogni speranza, voi ch`entrate”, viene a mi mente infantil, de cuando estudiábamos de memoria la Divina Commedia.  Y sin embargo no. Gabriel augura un paso compartido para superar esa puerta oscura acompañándote en la pregunta. Ahí, Rolón, hace parir el sentido del psicoanálisis: en el camino compartido entre el licenciado y uno. Emociona. Mucho. Por suerte hay otros cerca que también lloran.

Es su hija Malena la que le pone el cuerpo desangrado a una niña que va a morir. Es la hija de Gabriel que se funde con él en un clímax irrepetible. Y es Lucas, su hijo, el que nos ayuda a sonreír viendo como de sorpresa aparece una guitarra para que Rolón cuente de su frustrada (¿?) vocación por la música y por el canto. Travesuras amorosas de una última función.

Sentada en la platea, observa emocionada la mamá de Gabriel. Escucha el recuerdo potente de su esposo  que todos en la familia extrañan (nosotros, en él,  también extrañamos)  y recibe con todo merecimiento el homenaje de su hijo que le agradece. Malena y Lucas saben que son sus amores y Cintia, sentada también por allí, lo abraza con su mirada.

Gabriel Rolón es la madera de su familia. Amante, amada, generosa, atenta. Gabriel cierra este ciclo de entrevistas abiertas diciendo que se despide. Nadie le cree. Ninguno lo desea. Y como el deseo es el mejor arquitecto de la vida, todos salimos caminando con la convicción de haber escuchado un hasta pronto en cambio de su adiós.  Nos vendría muy bien, licenciado. Por hoy, dejamos acá.

“Con la Ley de Medios nos quedamos cortos”

 

En InfobaeTV, la directora de Radio Nacional, María Seoane, analizó los medios de comunicación: “la información veraz es un derecho humano básico, cuando se miente en la tapa de un diario, se están violando los derechos humanos de la gente”.

Además se refirió a la Ley de Medios: “Nos quedamos cortos. Se les debe prohibir a las empresas de comunicación tener intereses que no sean los medios de comunicación” y aseguró: “Hay que debatir la democratización de la información cada vez más. El debate no era entre nosotros, los periodistas. El debate era entre el Estado, que debe regular esa actividad a través de una ley, y las grandes empresas de comunicación, que son grandes corporaciones”

José María Campagnoli: “Hay una tiranía de las leyes”

El fiscal de Instrucción, José María Campagnoli, en InfobaeTv analizó la situación del juez Bonadío: “Que venga una catarata de denuncias en su contra es muy preocupante, es parecido a lo que me pasó a mi. Me parece un horror que se ponga todo el interés del Estado en una persona que está haciendo su trabajo de juez. Hay una tiranía de las leyes: se aplica la ley rigurosa a aquel que molesta al poderoso. Creo que si por hacer su trabajo lo están persiguiendo se está atentando gravemente a la República”, luego, Campagnoli agregó: “Utilizar las herramientas propias del Estado para perseguir a alguien porque resulta molesta su investigación me parece muy grave, es preocupante. El juez Bonadío está haciendo su trabajo de juez, que es investigar”.